domingo, 20 de enero de 2013

SOBRE EL ORIGEN DEL PERRO

Este año se publicaba en Nature un nuevo estudio de Robert Wayne y Melissa Gray (Universidad de California) que afirmaba, una vez más, que la cuna del perro fue el Oriente Próximo, algo que, efectivamente, ya se había dicho desde hace décadas. En esta ocasión, este estudio desmentía lo que afirmó otro realizado en Stockholm, Suecia, sobre que el origen del perro estaba en China y que había un ancestro común para perro y lobo. Por lo visto, la diferencia entre ambos estudios estriba en que el último ha estudiado los marcadores del genoma externo y el otro estudió una pequeña secuencia del ADN mitocondrial.
El nuevo estudio comparaba casi un millar de perros de casi un centenar de razas y un par de cientos de ejemplares de lobo de razas de todo el mundo. Los perros comparten más marcadores genéticos con los lobos de Oriente Próximo (Irak, Siria, Jordania, Líbano). El estudio sueco quería hacernos creer que los primeros perros pudieron ser animales usados como alimento, lo que es más que absurdo… ¿imagináis a los hombres de entonces comiendo otros predadores en vez de ungulados y otras presas?...
Este estudio, como digo, no es nuevo para los cinólogos y para los que al perro nos dedicamos de una forma u otra. En Oriente Próximo surgió lo que conocemos como “civilización”, y ésta viene unida indisolublemente al perro y, antes, al lobo ¡sí, es así por muchas razones!; otro día os las contaré. Wayne y Gray estudiaron la variante de un gen que determina el tamaño, por eso de buscar la explicación sobre el origen lupino de perros del tamaño de una ratita… Pues bien, éste gen está relacionado con el lobo, como siempre se había dicho y yo mismo he publicado varias veces.
El gen mutó, como es lógico y también dije yo en distintas publicaciones, después de la domesticación de los perros. Posiblemente no tardó mucho por conclusiones a las que han llegado estudiando este gen. Debido a la protección humana, sobreviven muchas mutaciones que de otra forma no sobrevivirían y además los animales domésticos ya de por sí tienen un mucho mayor índice de mutación por la variabilidad de su medio, así que es muy fácil la aparición de diversas características morfológicas en los perros que les van alejando de las características naturales originales: fijáos que perros como los de las fotos que os pongo tienen su origen en el lobo y, en realidad ¡son la misma especie! ¿no parece increíble que esos dos perros de la foto siguiente sean la misma especie?. Los animales, al ser domesticados, tienden, genéticamente, por mutaciones y en un relativamente corto espacio de tiempo, a disminuir su tamaño corporal. Esto ocurre no sólo con perros.
Volviendo al asunto temporal, hay restos arqueológicos bien conocidos desde hace mucho, que muestran al perro con el hombre, ¡al perro!, en estrecho contacto, hace 12.000 añazos. Y perros aún más antiguos se han visto en registros arqueológicos eurosiberianos, con 13.000 y hasta 31.000 años. Y hay estudios y evidencias arqueológicas que indican que lobo y hombre tuvieron
relación desde hace 200.000 años. Es decir, ya antes de existir el Homo sapiens.

En fin. Lo que quiero recordar es, en resumidas cuentas, que el perro, y mucho más como hoy le conocemos, tiene su origen en la compañía con el ser humano, en una selección, tanto si fue pretendida como si no. El perro es y siempre fue un animal doméstico. Conserva, por supuesto, las raíces conductuales de su antepasado salvaje, con sus correspondientes adulteraciones, pero nunca vivió como él. Esto es más que evidente y es muy importante para comprender al perro y su relación con el ser humano. Últimamente he leído teorías muy “facilonas” pero sin ninguna base sólida ni lógica.
El nuevo estudio de la Universidad de California viene también a subrayar lo que es lógico contra las suposiciones meramente hipotéticas como la de Coppinger que, con todos mis respetos, no comparto y que os voy a dejar aquí ya que tengo un vídeo a mano. Si queréis véis los vídeos y los voy a comentar debajo.


Coppinger opina que los humanos no pudieron adoptar cachorros de lobo y que los lobos se transformaron en perros por sí mismos y sin intervención humana directa (aunque sí indirecta). Dice que el cachorro de lobo ha de ser adoptado antes de los 13 días de vida y que más tarde no puede ser “domesticado”. Esto, rotundamente, no es así, puesto que el troquelado en el cachorro de lobo, de hecho, dura hasta el mes y medio e incluso hasta los dos meses de edad. Hay muchos cachorros, y son de hecho la mayoría de los nacidos salvajes y posteriormente troquelados de los que yo haya tenido constancia, que fueron adoptados después del primer mes de edad. De todas formas, la limitación temporal del proceso neurológico del troquelado no es matemática. Según Coppinger, los hombres del Mesolítico no podían criar cachorros tan pequeños. Una teoría demasiado débil.
Coppinger dice que, analizando el comportamiento de los perros que viven en basureros, encuentra las claves de cómo pudieron sobrevivir los canes cuando el hombre se hizo sedentario. Esta es una hipótesis realmente débil y arriesgada. Según él, los hombres del Mesolítico dejarían residuos de los cuales vivirían ciertos grupos de lobos y los menos tímidos para vivir más cerca del hombre, fueron los que pudieron vivir de las basuras. Coppinger debe imaginar tremendos basureros humanos ya hace 10.000 años. Yo no.
Y habla, sorprendentemente, de dos grupos genéticos: los que huían del hombre y los que no. Esto es una insensatez puesto que en la timidez al hombre juega un importante papel el troquelado (un lobo troquelado es tan cercano al hombre como un perro) y la timidez (o la “distancia de fuga” como se dice en el documental) genética es dominante en los perros y es una de las características genéticas del temperamento contra la que luchamos todos en la selección de los perros. Es decir, no tiene nada de particular: cualquier perro no troquelado tiene la misma timidez al hombre que un lobo; cualquier lobo troquelado puede ser tan cercano al hombre como un perro; y, por último, cualquier perro puede ser genéticamente tan tímido como un lobo.
Cuenta que el “protoperro” evolucionaría sólo por dedicarse a carroñear restos humanos. En fin, si esto fuera así ya habrían surgido bastantes “especies” nuevas a partir del lobo o bastantes “protoperros” puesto que hay poblaciones de lobos salvajes que, desgraciadamente, viven en lugares muy humanizados a costa de carroñas e incluso de vertederos. ¡Y no digamos de zorros!. Según todo esto, parece que el perro no es un predador y están bien equivocados ¿o no?. Dice también que el cuerpo el “protoperro” se redujo… pero tenemos perros que pesan el doble que cualquier lobo.


Dimitri Belayev, en un experimento que realizó en los 50 con zorros árticos en cautividad, comenzó seleccionando para la cría los más dóciles descartando a los que tenían carácter agresivo (por otra parte, no cuenta si esta agresividad hacia él, que se limitaba a introducir una mano enmangada en la jaula, estaba o no influenciada por una falta de impronta al ser humano). Esto no es nada sorprendente. El carácter se hereda como el color de los ojos. Y, efectivamente, lo que le sorprendió fue que empezaron a aparecer nuevas variedades de color en el pelaje de los zorros; pero esto tampoco es tan sorprendente. Desde luego, cuando está seleccionando una serie de características, permitiéndose (queriéndolo o no) que sobrevivan mutaciones (unas manifestadas fenotípicamente y otras no), es sencillísimo que aparezcan nuevas variedades en pocas generaciones y estas se vayan diversificando. Incluso aparecieron orejas caídas, según cuenta, lo que también es perfectamente viable. Así sucedió con el perro. Y con los conejos. Y con las ovejas, los caballos, las vacas y todos los animales domésticos. Se atreve Coppinger a decir que Darwin estaba equivocado; decir eso es tremendamente insensato. Dice que estaba equivocado porque la aparición fenotípica de estas mutaciones fue muy rápida y según Darwin habría tenido que ser paso a paso. Creo que Coppinger debería de leer mejor lo que Darwin escribió para no hacer interpretaciones alocadas de lo que el gran sabio contó.
Y no es que la selección de la docilidad como carácter genético repercuta en el aspecto general del animal. Cierto es que muchos genes van unidos a otros, y que incluso genes que determinan colores van unidos a vías metabólicas que pueden afectar al tamaño o al temperamento (y esto se conoce como "efectos pleiotrópicos"), y por ahí hay algún estudio que muestra alguna relación genética entre el pelo largo y una osamenta más poderosa en el pastor alemán e incluso particularidades del carácter; pero el ser más dócil o menos (en lo que al componente estrictamente genético se refiere y no hablemos ya de la influencia del medio) no va intrínsecamente unido a ninguna característica morfológica. Lo que sucede es que, como comenté antes, la propia selección (en este caso de la docilidad, pero bien podría haber sido de cualquier otra característica psíquica o física, como por ejemplo, la no-docilidad mismamente) y la propia protección proporcionan un ambiente idóneo para la aparición de muchas mutaciones que se manifiestan fenotípicamente. Seguramente, de haber seleccionado lo contrario (la agresividad o la no-docilidad) habrían aparecido cambios morfológicos, posiblemente los mismos. Los criadores de perros saben bien de qué estoy hablando.

50 AÑOS DESDE QUE JANE GOODALL REDEFINIO AL SER HUMANO


Hombre dominando a las bestias.
Sta.Maria de Villanueva. Teverga, Asturias.

El ser humano ha estado desde hace una serie de miles de años queriendo diferenciarse del resto de los animales y de la VIDA como si realmente fuera un ser superior y "elegido" por quién sabe qué fuerzas ya no naturales sino "sobrenaturales" (en fin, ya sabemos...). El caso es que ha estado siempre el humano buscando capacidades que le separasen definitivamente de los demás animales hacia una posición de mayor alcurnia. El ser humano era "el centro del universo". Así nos va.
René Descartes, en el s.XVII, pensaba que los animales eran meras máquinas de acción-reacción. Según él, los demás animales, los animales no humanos, ni sentían ni padecían ni pensaban. Así nació aquello del "animal racional" (el humano) y el "no racional" (los demás animales); el racionalismo, que decía que para adquirir "conocimiento" se requería de la razón. Algo que hoy día todas las especies y, por tanto, nosotros mismos, seguimos padeciendo.
En mis tiempos de la escuela primaria y secundaria, me querían hacer creer algo que no pudieron pues yo ya tenía las ideas muy claras en este aspecto y era consciente que de matemáticas, física, química, geografía... seguro que no, pero que, de conducta animal, sabía mucho más que mis profesores. Pretendían hacerme creer (a los demás sí que se lo hicieron creer a buen seguro) que los animales no pensaban, eran seres "irracionales" al contrario que nosotros... y también que el ser humano era el único que usaba herramientas. Yo ya leía a Lorenz y sabía que hasta los pinzones de Darwin usan palitos para sacar gusanos de los árboles. Pero ¿acaso no habían visto al alimoche Gaspar de Félix Rodríguez de la Fuente? Aunque fuese una conducta genética, usaba piedras para romper huevos y con el aprendizaje comenzaba a buscar las piedras más adecuadas.
Este aspecto, el del uso de las herramientas, fue usado durante mucho tiempo para diferenciar a humano del resto de los animales. Se decía que el ser humano era el único que usaba herramientas. Pero, como era evidente que no era así, pues no sólo otros mamíferos sino aves y otros animales son capaces de usar herramientas, se dijo que el ser humano era el único que tenía capacidad de fabricarse sus útiles.
Ahora se cumplen 50 años de la llegada de la Dra.Jane Goodall a Tanzania con la proposición del antropólogo Louis Leakey de estudiar la conducta de los chimpancés en estado salvaje, algo que nadie había hecho hasta aquél momento. Los resultados de los estudios de Jane Goodall fueron tan exitosos que Leakey envió a Dian Fossey a estudiar gorilas a los montes Virunga y a Birute Galdikas a estudiar orangutanes a Indonesia. No mucho tiempo después de comenzar sus estudios, la joven Jane observó algo que la llenó de emoción. Después de una frustrante mañana, descubre casualmente al chimpancé que bautizó David Greybeard utilizando ramitas para capturar termitas de un termitero. Días después, le vio buscando las ramitas adecuadas y preparándolas quitándoles las hojas. Estaba fabricando su herramienta. Jane se lo dijo a Leakey que, emocionado, pronunció aquella hoy famosa frase de: Ah! ¡Ahora habrá que redefinir al hombre, redefinir las herramientas o aceptar que los chimpancés son humanos!". Aquello resultó ser un descubriento revolucionario para la ciencia, para la etología y también para la teología puesto que desde la Iglesia les resultaba duro aceptar que el humano no era tan especial ni tan distinto. Aquél descubrimiento fue lo que la llevó a conseguir poder continuar su estudio en las selvas de Gombe por tantos años. Y, saltándose los cánones establecidos por la etología contemporánea, personificó a cada uno de los chimpancés que estudió. Su perro Rusty, al que Jane me contó que considera su primer maestro, le dejó claro que los animales tienen personalidad, emociones y razonamiento. Muchos quisieron desprestigiarla, pero no pudieron con ella, puesto que demostró todas sus investigaciones hasta conseguir llegar a ser la más prestigiosa etóloga mundial especialista en chimpancés.
Jane fue descubriendo cómo los chimpancés usaban y modificaban objetos, preparaban hojas para recoger agua de los huecos de los árboles a modo de esponjas, usaban yunque y martillo para romper semillas, lanzaban proyectiles contra otros individuos, etc.
Se defendieron usando la cultura como algo de exclusividad humana. Hoy día, sigue en algunos sectores la caduca concepción antroponcentrista de la cultura, algo que hace tiempo que también fue desechado pues se han descubierto ya muchos comportamientos no heredados sino transmitidos por aprendizaje social y mantenidos por tradición en muchas especies sociales.
Pero eso es otra historia...
El caso es que hace hoy medio siglo que Jane comenzó una bonita relación con el que dice que es el "mundo mágico" de los chimpancés en estado salvaje, en la selva. Aquél tiempo en la selva modeló a la persona que hoy lucha sin cuartel por el que los jóvenes vivan en un mundo mejor.
"Habría demostrado tener muy poca sensibilidad si el milagro y la infinita fascinación de aquél nuevo mundo no hubieran ejercido una profunda influencia en mi manera de pensar. Cada día me acercaba un poco más a los animales y a la naturaleza y, por lo tanto, también a mí misma, y me sentía más acorde con el poder espiritual que respiraba a mi alrededor. Quienes han experimentado el placer de estar a solas con la naturaleza, no necesitan más palabras (...)".

David Nieto Maceín.

LOS MARAVILLOSOS PERROS GUÍA


El otro día vi en un noticiario español que hablaban del bastón como herramienta para los invidentes. No niego en ningún momento la importancia que este instrumento puede tener pues no todos los invidentes quieren y muchos menos están capacitados para tener un perro-guía, que no es un mero instrumento sino uno más en la familia.


Un perro-guía requiere, lógicamente, una serie de condiciones psicológicas, obligaciones y responsabilidades pero le proporciona al ciego una autonomía maravillosa que de ninguna otra forma obtendría, además del cariño y la compañía impagables. Autonomía con agilidad y seguridad, evitándole todos los obstáculos y peligros caminando a velocidad normal y como lo hace cualquiera con su perro, lo que le proporciona seguridad en sí mismo y autoestima sumada al enriquecimiento de su vida social, algo, esto último, que no es ninguna tontería, pues los usuarios de perros-guía siempre me han dicho que el perro les facilita muchísimo sus relaciones sociales. En este vídeo (pinchando aquí), he grabado una perra-guía adiestrada por el instructor de movilidad con perro guía de la Fundación Once del Perro Guía, Amando Diego, hermano amigo maestro. Fijaos a qué velocidad es capaz el perro de llevar al usuario por la calle, evitando que se choque con nada ni nadie, salvando obstáculos, buscando cruces, parando en ellos... ¡Impresionante!

Y claro que todos los ciegos con perro dicen que ya nunca jamás podrían volver al bastón. Aquí un perro-guía en perfeccionamiento final con Amando Diego:

Con el perro, los usuarios ya no se sienten invidentes. Por cierto, que en cuanto uno se pone a trabajar con un perro-guía se da cuenta de los obstáculos que un invidente ha de salvar en su día a día cuales terribles cepos. Los que vemos muchas veces los obviamos. ¡El perro ha de indicarle al ciego cada uno de estos peligros y evitar que caiga en estas fatales trampas!. Por ejemplo esta que fotografié en Cádiz, una señal caída:
Fijaos en esta foto de Amando Diego entrenando a una perra-guía. La perra le lleva esquivando un toldo y además hay un perro tumbado en la acera ante el que es totalmente indiferente.
La historia de los perros guía comenzó con el austriaco Joseph Resinger, en el s.XVIII. Él era ciego y entrenó a sus tres perros para que le guiasen y ayudasen. Así que, visto lo visto, Herr Johann Whilhelm Kleim (hablamos del s.XIX, hace prácticamente 200 años), quien fundó un instituto para ciegos en Viena, tomó esa idea. En 1916, el Dr.Gerhard Stalling, tomando de nuevo la idea, creó en Oldenburg, Alemania, la primera escuela de adiestramiento de perros-guía para los excombatientes que quedaron ciegos en la I Guerra Mundial. Asombrados por los resultados, se crearon en diferentes partes de Alemania varias escuelas de perros-guía para invidentes civiles. Pronto crearon una escuela en EEUU y luego otras en Europa. El primer perro guía de EEUU fue la perra pastor alemán Kiss, rebautizada Buddy, de Morris Frank, fundador de The Seeing Eye, la primera Escuela de Perros Guía de América y hoy día la más antigua del mundo.

La historia de este hombre es apasionante y se contó en varios libros y en una película que tuve la fortuna de ver y grabar de la televisión española hace unos 25 años (¡qué viejo me siento!), "Con los ojos del amor" se titulaba en su versión española, que no encuentro por ninguna parte ya excepto en mi mala grabación.

La he podido volcar en internet. El comienzo se perdió pero está hasta el final y prácticamente completa. Os la dejo más abajo para que la veáis. 


Este Morris era un chico jovencito que estaba muy amargado por su dependencia de las demás personas debido a la ceguera. Su padre le habló de Dorothy Eustis, que era una americana que trabajaba en Suiza adiestrando perros-guía ya en aquél entonces (1927), y él contactó con ella y fue invitado a ir a Suiza. Aquí una foto de Morris con Buddy y Dorothy (con ella fundaría más adelante The Seeing Eye):

Morris recibió a Buddy y fue instruido por un entrenador canino que se llamaba Elliot Humphrey, alias "Jack".  No lo dudó. Y se llevó a Nueva York (era el año 1928) a Buddy, que fue sus ojos durante 10 años, hasta su muerte. Después, todos sus perros guía se llamaron Buddy. 

Os dejo imágenes del auténtico Morris con la auténtica Buddy (pinchando aquí).  
Y aquella primera Buddy fue una revolución. Lo que más impresionó a la gente que por primera vez en América veía en acción a un perro-guía con su dueño ciego, fue el concepto de "desobediencia inteligente" o "desobediencia selectiva". El usuario da una orden al perro pero, si la cumple, puede haber un riesgo para el propio usuario; por tanto, el perro decide desobedecer protegiendo de esta forma a su dueño. Es algo muy complicado porque se pone al perro en el conflicto de contradecir la orden. En la película que se hizo de Buddy, se ve cuando el dueño la pide subir al ascensor, pero ella se niega a obedecer porque el ascensor no está ya que hay obras y su dueño no ha podido leer el cartel indicativo. En este vídeo que grabé a Amando Diego, se ve el concepto de "desobediencia inteligente". Creo que impresiona porque realmente, el guía (Amando) le está pidiendo a la perra -que está en el período de perfeccionamiento de su entrenamiento- que cumpla una orden... pero... ahí vais a ver (pinchar aquí). 

Buddy cambió la autonomía de Morris, su independencia, su vida social... todo, por completo. En la película muestran muy bien lo duros que fueron los comienzos y cómo Buddy dio un giro a la personalidad de Morris, que además aprendió a valorar y a amar a su perra mucho más que como a un mero "animal de apoyo", lo que tuvo que aprender. Las fotos son del verdadero Morris y la verdadera Buddy:

Un par de años después de fundar la escuela canina, se mudó a Morristown, en New Jersey (porque el clima era más fresquete para los perros, aunque casualmente y curiosamente se llamaba "la ciudad de Morris"), y allí fue levantada una estatua de Morris y Buddy.

En mayo de 1938 (11 años después de aquellos comienzos), murió Buddy rodeada de cariño.

Buddy en 1937, ya mayorcita.

Por entonces, The Seeing Eye había entrenado ya 350 perros-guía que habían cambiado la vida de tantas personas. Hoy en día, después de más de ocho décadas, han entrenado ya más de 14.000 perros.

Es arduo y costoso el trabajo que lleva un perro-guía hasta ser considerado como tal: una rigurosa selección, una educación básica bien planificada, después un periodo de adaptación y de integración para el futuro trabajo para posteriormente pasar a un trabajo de adiestramiento específico inicial y después a un adiestramiento de perfeccionamiento muy delicado. Y, cuando es designado a un usuario, éste habrá de rendir con el perro un proceso de aprendizaje y formación. Hoy día, tan sólo la Fundación Once del Perro Guía está autorizada en España para la formación de estos perros, y la gran mayoría de los perros-guía provienen de su escuela en Madrid (el mayor centro de adiestramiento de perros-guía de Europa), si bien otros vienen de una prestigiosa escuela sita en Rochester, USA, que era de donde provenían los perros-guía de España antes de que existiera aquí la primera escuela (en Mallorca, fundada en 1972 y patrocinada por General Optica).

Aquí os dejo un reportaje muy bonito en el que salen los instructores Amando Diego y Ricardo Vicente enseñando a nuevos usuarios con sus perros guía. (Pinchar aquí)

La peli la dejo aquí. Pinchad. 

Aunque la historia de los perros-guía comenzó con pastores alemanes, los labradores son los más usados hoy en día por su carácter y aptitudes aunque tienen un defecto: la gula. Son perros que fácilmente se convierten en aspiradoras andantes, por lo que un trabajo extra de los instructores que perfeccionan el entrenamiento final del perro-guía es el corregir este defecto. Imaginaos un perro-guía que esté buscando comida por los suelos obsesivamente. Como en otros perros de trabajo profesiona antas características temperamentales y también morfológicas para el desarrollo de semejante actividad, por lo que se trabaja fundamentalmente con tres razas: Retriever del Labrador, Golden Retriever, cruces de ambos y Pastor Alemán. Se buscan perros sociables, adaptables, duros, sobretodo equilibrados... resolutivos e inteligentes, obedientes y con ganas de complacer, con gran capacidad para empatizar con el dueño e incluso, se puede decir a veces, responsabilizarse de él (pues del perro depende muchísimas veces la vida del ciego). Que no sean tercos ni de manejo complicado ni agresivos con perros o personas en ningún momento. Los rough collies se han entrenado exitosamente para este trabajo, y algunos perros de otras razas, pero no es lo habitual.

El sentido de la responsabilidad que pueden llegar a tener estos perros es muy interesante, pues indica que son conscientes de que su dueño está impedido para ciertas cosas y ellos han tomado la iniciativa en ciertas circunstancias. Sirva como ejemplo el conocido caso de un perro-guía, un labrador, llamado Tops, cuyo dueño, Omar Eduardo Rivera, estaba trabajando en piso 71 del World Trade Center el día de los atentados. Tenía que adivinar lo que estaba sucediendo con el oído porque él ¡no podía ver nada!. En medio de una nube de humo y olor a combustible y pisando cristales rotos, con las escaleras resbalosas y poco a poco tambaleantes, su perro no le abandonó en ningún momento, guiándole con seguridad, peldaño a peldaño, los 71 pisos hasta la salvación. Una hora y cuarto de calvario bajando con el perro concentrado al máximo en hacerlo bien. Fue al salir ellos cuando se desplomó todo el edificio.

Por último, os dejo pinchando aquí una composición con unos trozos interesantes. 

El Real Decreto 3250/1983 de 7 de diciembre, otorga el derecho a todo invidente de entrar en cualquier lugar con su perro-guía.

Por David Nieto Maceín




JAKE, OTRO HÉROE SIN RENCOR.


En otras ocasiones os hablé de héroes caninos como Turco, que fue abandonado y maltratado y que después salvó tantas vidas humanas o como Track, desahuciado por viejo y a punto de ser sacrificado y que después salvó la vida de la última superviviente del 11 de septiembre. Perros que demostraron no sólo su valía insuperable, sino sus cualidades, permítaseme, perfectamente morales; su equilibrio, su nobleza, su bondad, su falta de rencor, su inconmensurable cariño. Hoy quiero recordar a otro de esos héroes caninos. Como Turco, también era un labrador retriever. Cuando sucedió el atentado del World Trade Center, Jake fue enviado allí como perro especializado en la búsqueda de personas sepultadas bajo escombros. Fue en aquél lugar, la Zona Cero, donde muchos perros, como el mismo Track y éste Jake, demostraron ser héroes y, arriesgando su vida y dañando su salud a veces de forma irreparable, salvaron muchas vidas humanas. En numerosas catástrofes intervino el olfato irreemplazable de Jake y ese afán por agradar a su guía, amiga, madre, compañera inseparable, Mary Flood. Juntos, en armonioso equipo, salvaron muchas vidas. Tras el Huracán Katrina y el Huracán Rita, en 2005, allí estuvieron. Jake fue condecorado, como lo fue Track. Fue reconocido como héroe, laureado y homenajeado. Y no era para menos porque Jake, como lo fue Turco, cuya historia os conté en una ocasión, también fue un perro abandonado; un perro de la calle. Con 10 meses de edad vagabundeaba, desahuciado, abandonado por su dueño, herido por todo el cuerpo, con una pata rota y la cadera dislocada. Su dueña, Mary, que trabajaba en Utah en un equipo de rescate, lo sacó de un refugio aún con la cadera dañada y le entrenó llevándole a superar la certificación estadounidense de "perro de rescate de las Montañas Rocosas", siendo certificado como perro de avalancha, de búsqueda en grandes áreas y en agua. Y, de esta forma, de ser un perro abandonado y maltratado inmisericordemente por humanos, se convirtió en un salvador de vidas humanas de prestigio mundial. Y no sólo eso, sino que además Jake trabajó como perro de terapia asistida. Desde 1997 a 2006 prestó sus insustituibles servicios a esta labor de salvar vidas buscando gente perdida en la naturaleza, en grandes áreas salvajes, para la Federal Emergency Management Agency, aunque también en escombros y, por añadidura, ayudando con su apoyo en terapias.
En 2006 tuvo que jubilarse debido a un cáncer que le llevó a la muerte al año siguiente, cuando tenía 12 años de edad. Aunque no se sabe con certeza, se piensa que pudo desarrollar esta enfermedad tras su largo y peligroso trabajo en la Zona Cero, más de dos semanas de trabajo intensivo y continuado, tras los atentados del 11 de septiembre. Las cenizas de Jake Flood fueron esparcidas por las zonas que habían sido importantes para él, como los campos donde solía entrenar con su dueña y el río donde tanto disfrutó nadando. Mucha gente le debe la vida.

MASTINES PARA LA CONSERVACIÓN DEL LOBO Y DEL OSO

A lo largo de toda la Europa ganadera se desarrollaron enormes perros, quizás en tiempos de los romanos, -pues dicen que ellos fueron quienes trajeron a los grandes mastines asiáticos que les dieron origen-, que tenían la misión de escoltar y proteger a los rebaños de ovejas y cabras del lobo y, eventualmente, del oso.
Nacieron así los que conocemos como molosos de montaña. En España, desde aquellos tiempos inmemoriales, contamos con el mastín español y al mastín del Pirineo. El del Pirineo, que prácticamente comparte medio con el Perro de Montaña del Pirineo, también del mismo tipo y origen, pero adoptado por los franceses, y el español, que es el mesetario, el leonés, “de toda la vida”. Cuando trabajé como pastor en el Pirineo, con nuestros perros, hace ya más de una década, también nos acompañaba un mastín. Mastín del Pirineo, claro.

Su papel era importante pues, aunque el lobo había sido exterminado y los pastores actuales no lo habían conocido, protegía contra perros asilvestrados o descontrolados, como los huskies que estilaban entonces los excursionistas de montaña y que daban tantos sustos a los rebaños. El mastín era muy peligroso para los perros intrusos con sospechosas intenciones.
Me contaban entonces los pastores que sus padres y abuelos tenían que dejar, décadas atrás, una hoguera en cada una de las esquinas de un aprisco, con las ovejas durmiendo dentro, los mastines bien posicionados y el mismo pastor durmiendo en la montaña. Lobos y osos campaban a sus anchas entonces. Cuando yo trabajaba en esa zona, era más cómodo. Como habían eliminado a los predadores salvajes, los pastores dejábamos en el Pirineo grandes rebaños pastando libremente en la época buena y nos dedicábamos a la otra parte del ganado. Doble producción con la mitad de trabajo durante varios meses. Se había acomodado el trabajo hasta el punto de haber olvidado su papel en los ecosistemas y cómo convivir con los predadores en armonía. Aunque el papel de nuestro mastín era importante, no se le tenía en cuenta. Sí se tenía en cuenta el trabajo incuestionable de los perros careadores (gos d´atura) pero no el del mastín, cuyo papel, para los pastores, era el de acompañante y tragón. Sólo se acordaban de su importancia cuando evitaba a ojos vista la matanza en el rebaño por parte de un perro descontrolado. Al fin y al cabo, éramos los únicos pastores con mastín en toda la comarca, que yo tenga constancia. Habían perdido totalmente el sentido de la importancia del mastín porque ya casi no lo necesitaban.
Nerviosos se pusieron entonces porque una osa introducida se movía por la zona de pastos de montaña donde quedaban las ovejas sin vigilancia. Habían olvidado ya que el Pirineo de antaño estuvo poblado de osos en todas sus cotas y bosques, cuando sus abuelos pastoreaban rebaños inmensos y el ganado era mucho más numeroso que hoy. ¿Una sola osa haciendo temblar a los pastores modernos? Cuando llegan hoy los lobos, expandidos de forma natural y a poco, a viejas zonas loberas, los pastores se desconciertan. Tienen a sus rebaños solos, sin protección, mientras descansan cómodamente o trabajan con el resto de su ganado en otra parte. Seguramente, si levantaran la cabeza sus abuelos y bisabuelos, de un cogotón les devolverían el sentido del uso del mastín, que es mucho más que un adorno tradicional. El mastín que, en mi familia ganadera, siempre hubo. El mastín que, en las zonas más loberas de Castilla, como en Zamora y en ciertas zonas de León, es indispensable y bien reconocido. El mastín es la clave de la protección de los rebaños. Diversas organizaciones conservacionistas que luchan a favor del oso y del lobo están ya regalando mastines a los ganaderos que habían olvidado su uso en diferentes lugares de España. Los datos, que eran ya evidentes, hablan por sí solos: donde los ganaderos que acusaban bajas han contado con el mastín protector, las pérdidas han descendido de 23 cabezas a 7 anuales, según la Fundación Oso Pardo. Es esta y sólo esta la solución para suavizar el conflicto del ganadero con el lobo. Es el mastín, primo, descendiente, enemigo del lobo, su máximo guardián.
Tengo que advertir que los pastores que conozco, que viven en las zonas más pobladas por lobo de España, y que tienen los rebaños bien protegidos por buenos mastines, no acusan nunca bajas. Cuando hay buenos mastines, la intromisión de un animal extraño en el rebaño no es posible. Pero ¿qué es un buen mastín? Pues de eso quería yo hablar. Un mastín, por mastín, no tiene necesariamente que ser un buen perro de protección del rebaño. En cuanto a cualidades temperamentales genéticas, ha de ser un perro seguro de sí mismo, dominante y combativo. Algunas veces es suficiente el ladrido de un perro para que el lobo no se acerque al rebaño, pero ¡ojo! ¡no siempre es así y mucho menos contra los perros asilvestrados! no se puede permitir que luego haya lloros porque los lobos atacaron al rebaño e hirieron a los perros. Esto sucede, sí, cuando no son buenos perros. Si hay mastines dominantes y combativos, no habrá lobo ni perro que entre en el rebaño. Y esto os lo aseguro. En cuanto a sus cualidades físicas, ha de ser fuerte, poderoso, alto, de gran cabeza, lo que no es por estética sino porque impone muchísimo a aquél cánido que quiera emprender la empresa de atacar su rebaño, y debe de estar dotado de un buen movimiento (nada de cojeras por displasia de cadera o cualquier otra). Y, algo de importancia vital, ha de haber sido troquelado en el seno del rebaño.

Es gracias a un buen imprinting como se gesta la relación mágica entre el mastín y las ovejas. Porque el mastín ha de sentirse, de alguna manera, como una oveja más. De lo contrario, puede predar sobre ellas como cualquier lobo. Si ha sido troquelado con ellas, no lo hará jamás.
El mastín de todas estas últimas fotos no sé ya dónde andará. Ni siquiera sé si andará. Perdí su pista. Era el último gran guerrero de un lugar poblado de lobos donde vivía con el rebaño y el pastor. Aquél pastor, amigo mío, que poco después de esa foto, desgraciadamente, dejó su vida en el campo de forma inesperada. Los mastines no se quedaron con él cuando esto sucedió sino que acompañaron al rebaño a casa, cumpliendo su oficio, para protegerlo. Con el pastor quedó, eso sí, el perro careador, tumbado a su vera. Aquél mastín de la foto, del que no voy a contar nada más aquí, luchó muchas veces con el lobo y de esos encuentros llevaba marcadas sus cicatrices. El mejor mastín que he conocido para el lobo, sin ninguna duda; y he conocido muchísimos. Diferente, sí, a los mastines de las exposiciones de belleza. Muy diferente. Poderosísimo, imponente. Dominante y vigilante. Cuando caminaba tras el rebaño, su movimiento era tan fluído que parecía volar sobre la hierba, con aquél paso amplio, suelto, poderoso. Todos le temían y todos le admiraban. Me contaba Gonzalo tantas historias y me contaba lo orgulloso que estaba de aquél perro, y me contaba lo importante que era para su vida. Hoy el redil está vacío. La hierba crece aún alimentándose del abono de sus ovejas. La silueta del gran guerrero no se diluye ya más en la niebla de esos amaneceres. Más sentí yo la desaparición de mi amigo, al que vi por última vez irse con el rebaño, para siempre. Pero eso es otra historia.
Aquí os dejo imágenes de un artículo que escribí para la revista Apport hace años sobre mastines. Las fotos, maravillosas, me las perdieron. No sé si será legible:

David Nieto Maceín.

CUALIDADES DE UN PERRO DE SALVAMENTO Y LA HISTORIA DE TRACK.

De nuevo un tremendo terremoto, esta vez en Chile ha supuesto la llegada de perros de rescate para la búsqueda de sepultados. Inundaciones en diferentes lugares, tsumanis… parece que la Naturaleza se enfada. Y tras los destrozos, es fundamental la ayuda de los perros.
Algunos me habéis preguntado, a raíz del artículo de Turco, el perro que fue abandonado y que hoy salva vidas humanas, qué cualidades son las que se requieren para un buen perro de búsqueda de personas bajo escombros, pues Turco fue descubierto por un bombero y adiestrador que vio en él un buen perro porque mostraba dichas cualidades. Evidentemente, estas cualidades son endógenas, es decir, heredadas. El ambiente ontogénico (el que vive el cachorro durante su desarrollo psicológico) las puede potenciar o anular, pero las cualidades genéticas son las cualidades genéticas. Por eso, habitualmente se intentan buscar perros determinados hijos de perros con cualidades, a ser posible también nietos de perros con buenas aptitudes. Y, normalmente, los adiestradores conocemos estas líneas genéticas y procuramos ir al grano.
Estas cualidades genéticas son más habituales en determinadas razas (pastor alemán, pastor belga malinois, perro de agua español, labrador retriever…) pero hay otras razas que han contado con extraordinarios representantes en búsqueda de sepultados (he conocido schnauzer gigante, border collie, rottweiler, dobermann, etc, y también, por supuesto, perros mestizos). Todo está, como digo, en sus aptitudes naturales, que no es poco.
Mis criterios de selección para perros de búsqueda se dividen en dos partes: la búsqueda de cualidades temperamentales y la de las cualidades morfológicas. A grandes rasgos, esto es lo que quiero encontrar en un perro de salvamento:
Un fuerte impulso instintivo al rastro y vigor psíquico y físico que nos daría la resistencia y el tesón en la búsqueda. Para un óptimo control del direccionamiento, prefiero una dureza psíquica media. No quiero al perro hipersensible ni al especialmente duro. Quiero un perro con buena autonomía e iniciativa pero con la dependencia que me permita el control. No es tan sencillo. Su motivación al juego, que vendrá dada por sus impulsos instintivos de persecución y presa, han de ser lo más altos posible, pues esto es la base del trabajo de rescate; el perro ha de querer jugar y es por ello por lo que busca al sepultado; para buscar, principalmente, su mordedor o pelota. Esto es algo que viene dado exclusivamente de forma genética y debe ser testado y valorado convenientemente. Por tanto, grado de sociabilidad, seguridad en sí mismo, sensibilidad psicofísica, nivel de dominancia-sumisión, relación con otros perros, motivación al juego, impulso de persecución y presa, tenacidad en los impulsos instintivos, vigor de la conducta, capacidad de concentración, impulso al rastro, impulso de seguimiento y grado de dependencia, habrán de ser medidos meticulosamente.
Quizás por todo ello es por lo que el dueño de Track se decidió a clonar a su perro, que fue rescatista en los escombros del World Trade Center tras los atentados del 11 sept 2001. James Symington, policía de Halifax, Canadá, cogió ese día a su perro Track e inició un largo y tedioso viaje hasta allí para echar una mano, engañando previamente a sus superiores (esto parece ser que le supuso la suspensión). Track y su dueño localizaron a la última persona superviviente, que estaba bajo 9 metros de escombros, cuando ya todos creían que nadie permanecía vivo y en un lugar en el que nadie imaginaba que hubiera ningún sepultado. Pero Track insistió en marcar aquella zona. Genelle, una chica de 32 años, fue la víctima a la que Track salvó la vida. Había estado 28 horas sepultada con las piernas aplastadas.Track tenía ya 8 años y estaba, por tanto, recién jubilado. Tras el trabajo, Track se derrumpó debido a la inhalación de gases de productos químicos, humo, quemaduras y agotamiento, tal había sido su esfuerzo. La gesta de aquél perro le valió convertirse en un héroe canino de USA. Mi querida Jane Goodall, como Mensajera de la Paz de las Naciones Unidas, le entregó el prestigioso premio Extraordinary Service of Humanity Award.La historia de Track, además, es digna de una película y posiblemente un día la veamos. Track nació y se entrenó en la República Checa, ingresando en la poli de Canadá en 1995, con 14 meses. Durante 6 años trabajó en la búsqueda de dinero de contrabando y personas perdidas realizando grandes papeles en la Policía Regional de Halifax e incluso había sido el centro de atención para niños con diversos problemas, que se acercaban a él a tocarle, pues era un perro con un carácter extraordinariamente equilibrado. Hasta que fue retirado en 2001, el año en que sucedió la tragedia.
El laboratorio Bio Arts, de California, dedicado a clonar mascotas, había organizado un concurso en el que iba a ofrecer la clonación de un perro que considerasen especial, y lo ganó Track. Le entregaron a James sus cachorros clonados, que él esperaba tuvieran sus cualidades y poderlos así entrenar para el mismo fin. Independientemente de las cuestiones morales y antinaturales de este tipo de manipulaciones, así ha sido y ahí están los cachorros.La gesta de Track pudo ocurrir porque su dueño se negó a la propuesta de la Policía de Canadá de, en vez de ofrecer una digna y merecida jubilación a sus perros, eutanasiarlos cuando quedaran fuera de servicio (con 8 años). Finalmente, Track murió tranquilo en abril de 2009 con la generosísima edad de 16 años. Ya necesitaba de un artilugio de ruedas para poder caminar con los cuartos traseros debido a una enfermedad neurológica degenerativa. Pero Track era feliz (esa enfermedad no produce dolores) y vivió amado por su dueño hasta el último día.

HAITÍ. COSAS DE PERROS Y HUMANOS

Como todos sabéis, el 12 de enero se registró un fuerte terremoto en Haití, con epicentro en su capital y con efectos devastadores, que dejó unos 200.000 muertos y una cantidad superior de heridos y damnificados. Pues nada menos que una de las catástrofes humanitarias más graves de la historia. Allí se han desplazado perros de rescate de todo el mundo en una cantidad sin precedentes. Ya sabéis que el perro de rescate es la mejor herramienta que existe, no igualado aún siquiera por ningún aparato tecnológico de gran precisión, para la búsqueda de personas sepultadas ya sea bajo escombros, tierra, nieve e incluso agua. Un perro adiestrado puede discriminar una sola molécula de olor humano entre millones de ellas y no existe instrumento científico, por muy avanzado que sea, capaz de semejante proeza; ni imágenes satelitales, ni robots, ni ultra rayos de ningún tipo, ni nada puede igualar el prodigioso olfato del perro unido a su capacidad de trabajar en equipo con su guía, adiestrador o dueño-amigo. Como me dice mi buen amigo y maestro Amando Diego, a los perros "sólo tenemos que enseñarles lo que queremos que busquen" y ya tenemos el milagro hecho. ¡Un perro puede detectar el olor de tu huella digital en un cristal un mes y medio después de que la hayas dejado!.
Desde España también, evidentemente, han acudido gran número de equipos caninos, pues en nuestro país hay gran interés por el trabajo con perros de rescate y varias organizaciones a ello dedicadas (que, por otra parte y como no podía ser de otra manera siendo España, andan peleadas unas con otras en muchos casos... una pena).
Los perros de rescate se esperaban con ansia y con los brazos abiertos en Haiti. Fundamentales para encontrar personas vivas y para descartar zonas de búsqueda sin víctimas, permiten no sólo salvar vidas de forma directa sino también ganar un tiempo vital para encontrar a los supervivientes sepultados, para los cuales cada minuto es un paso más hacia la muerte y para ir pudiendo desinfectar zonas en evitación de epidemias, que en estos casos de extrema penuaria resultan fatales.
Ha habido muchísimos héroes caninos en este terremoto de Haití y muchas personas en estos equipos caninos que han realizado un trabajo desinteresado y absolutamente fantástico. Por cierto, que hubo cierta compañía aérea que se negó a que los equipos caninos volasen ¡ni siquiera como carga! (y no es la primera vez que sucede), burlándose de las leyes, pues los perros de rescate, en caso de catástrofe, tienen los mismos derechos para viajar que los perros-guía. Y no cedieron hasta que no les obligó la ley. También parece ser que otra compañía, Iberia, cobraba 38 eurazos por kilo para los perros de rescate que viajaban a Haití. Una vergüenza ¿no os parece?.
Pero quería destacar aquí hoy algunas de las historias reales pero de película, a veces rozando el milagro, de las que los perros han sido protagonistas. Empezaré por la de este border collie, llamado Hunter, de la Taks Force Kanina estadounidense, entrenados por la National Disaster Search Dog Fundation, única ong de EEUU donde se entrenan perros bomberos. Este perro, como muchos otros han hecho, señaló a su dueño, Bill, el punto exacto donde latía la vida humana bajo los escombros. Y allí había, enterradas, 3 niñas aún con vida, pudiendo ser rescatadas.
Hubo otra historia milagrosa que tuvo un final feliz gracias a otro perro de rescate. Fue la de Elizabeth madre y Elizabeth hija. La niña nació unos días antes de la terrible catástrofe, y la casa se derrumbó. La madre no sabía dónde estaba su bebé, pero había quedado bajo los escombros. Os podéis imaginar la desesperación de esta madre, que sufrió lo indecible durante nada menos que 8 días y hasta que apareció Pusty, un pastor belga malinois, que buscó entre los escombros de su casa y marcó a una velocidad increíble la presencia de una vida. Estos perros están adiestrados para buscar a las personas vivas y obviar los cadáveres para realizar los rescates lo más prontamente posible. Parecía absolutamente imposible el que pudiese aparecer con vida la pequeña bebé, recién nacida y enterrada bajo toneladas de escombros, sin comer, sin beber, a unos 40º de temperatura... pero, milagro o no, la pequeña estaba viva y en perfecto estado de salud.










A la izquierda, la pequeña recién rescatada. A la derecha, la madre cuando recibe la noticia, impresionante, del milagro.
La tercera historia real de película que os traigo es digna, efectivamente, de un film. Está protagonizada por TURCO, un labrador retriever. TURCO seguramente no fue bautizado con ese nombre. Posiblemente fue un regalo, quizás navideño, en el seno de una familia sin escrúpulos, ni corazón, ni sentido de la responsabilidad. Una familia que seguramente no podía esperar la lección de nobleza que aquél precioso y travieso cachorrillo les iría a impartir algún día, si es que su pasado fue como se cree. Lo que sí que se cree con bastante certeza es que alguien le abandonó, pues con una navaja le habían realizado un corte en el cuello para extraerle el microchip que le identificaba y que algún día tuvo puesto (a no ser, digo yo, que alguien lo robase y le extrayese el microchip y él mismo huyese... pero es improbable pues nunca apareció dueño alguno ni, creo, denuncia por su pérdida). El caso es que TURCO apareció abandonado en las afueras de Tarifa, vagabundeando de acá para allá, nervioso, desesperado, sin saber a dónde dirigirse, en pleno verano del 2008. Y en ese vagabundeo llegó, casi muerto de hambre, deshidratado, esquelético, lleno de parásitos, a un campo de maniobras militares. No, no iban a ser ellos quienes hicieran puntería en el pobre animal, como sí que había hecho algún desalmado salvaje antes con una piedra acertándole en el hocico, que llevaba herido e infectado por ello. Los muchachos dejaron al perro en una clínica veterinaria de Algeciras y llamaron a Cristina, una joven militar de Valladolid destinada en Ceuta que estaba adaptándose al nuevo lugar y se sentía sola, y deseaba tener un perro. Ella tomó un ferry y se fue a ver al perro, del que se enamoró. Se lo llevó a casa y le llamó TURCO. Se recuperó física y mentalmente. Era un perro noble y juguetón como pocos; nadie puede entender cómo pudo ser abandonado y maltratado como lo fue.
En una estancia en Valladolid, lo vio un bombero del grupo de rescate de la Junta de Castilla y León que conocía a Cristina, y detectó en él madera de rescatador. Un perro de salvamento ha de tener unas cualidades muy particulares y esenciales para poder ser adiestrado para este fin. Así que habló con Cristina y la preguntó sobre la posibilidad de realizarle unas pruebas. Le costó decidirse pero finalmente, le permitió llevárselo con tres condiciones:
-no cambiarle de nombre
-que le permitiesen verlo cada vez que ella fuese a Valladolid
-que se lo devolviesen si no superaba las pruebas con éxito.
Y sí que superó las pruebas. TURCO resultó ser un perro con unas magníficas aptitudes para el rescate en escombros y para esto fue entrenado en el Parque de Bomberos de Tordesillas, Valladolid. Y sucedió la tragedia de Haití. La intervención más exigente que un perro de rescate pueda haber experimentado. El día anterior había hecho una exhibición a temperaturas bajo cero en Castilla y León y ahora estaba en el Caribe a 39º y en unas condiciones durísimas e inimaginables, trabajando 16 horas diarias incluso con réplicas de terremotos, inmerso todo en la tragedia real tras un viaje de avión de 12 horas en ayunas. Su compañero de aventura era y es Dopy, un golden retriever ya veterano. Entre los dos han encontrado y salvado la vida de 18 personas en Haití.Fue aquél equipo el que encontró al niño Redjeson, de dos años de edad, que estaba abrazado al cuerpo de su abuelo muerto, sepultado bajo los escombros de la casa, milagrosamente vivo. ¿Qué habría sucedido si TURCO no hubiera tenido la suerte de ser encontrado por gente de corazón?
¿Qué habría pasado si TURCO hubiera sido recogido por una "perrera" estatal en las que se permite el sacrificio pasado un mes de la recogida?...
Es una historia de la abnegación, de la nobleza, de la lealtad, y, sobre todo, de la humanidad del perro y de la "deshumanidad" del ser humano (términos siempre según las apreciaciones y definiciones humanas, porque habría mucho que decir sobre la humanidad del término "humanidad" ¿me explico?... bueno, ya lo haré en otra ocasión).
¡Cuánto me gustaría que aquellos que le arrancaron el microchip identificativo hiriéndole el cuello con una navaja y le abandonaron a su suerte vieran esta noticia y se les cayera la cara de vergüenza para siempre! aunque puede ser que gente tan desalmada carezca totalmente del necesario sentimiento de empatía como para ello.
Y termino con una frase que me gustó mucho y que Amando Diego escribió en el prólogo de mi último libro "Etología del lobo y del perro. Análisis e interpretación de su conducta":
"un perro es capaz de llamar nuestra atención sin ladrar, sin siquiera moverse; un perro es capaz de reducir nuestro ritmo cardiaco; un perro es capaz de alertarnos de un ataque de epilepsia; un perro es capaz de guiarnos si no vemos; pero de lo que nunca será capaz un perro es de abandonarnos, no se lo permite su ley de vida." (Amando Diego)